Retales perdidos
Apareció súbitamente entre papeles. Son épocas de ajetreo, y en esas me detuve a leer un pedazo de papel perdido entre montañas.
"De cuando en cuando sobreviene algún bajón. Se suceden las imágenes, las palabras, los gestos, tu voz. Tu olor se esconde, se camufla entre los pliegues de alguna piel desconocida, y traidor, vuela hasta mi nariz a echarme sobre los hombros la losa de que no estás a mi lado.
En cada caída, la misma cuerda a la que sujetarme, los mismos motivos para seguir adelante. Es por tu bien, has de estar tranquila, ya no significo nada y mi deber consiste en seguirte a cierta distancia para acompañar sin agobiar. Tengo que sonreír, tengo que mirar hacia delante. Motivo poderoso, omnipotente y más que suficiente para aguantar la mayoría del día. Pero sigo tocándote a distancia, sigo besándote los labios, sigo sintiéndome tuya y sigues estando demasiado dentro, como para que no peses..

Guardo cada uno de mis sentimientos, no te interesan, no te hacen bien. Debes estar sola. Lo que no sé es si servirá de algo. Te amo con todas mis fuerzas"
Sonreí. Entre líneas se asoma el amor puro que logré desenmascarar, no sin lágrimas de por medio, más tarde. Sé que hice bien en callarme, sé que hice bien en dejarte ir de aquella manera. Sé que mis cicatrices me sirvieron a mi, y que también, en cierta manera, a ti también te hicieron bien.
Te quiero, mi chica.

