Piezas
Me enamoré de una carcajada, de unos ojos sinceros. Me enamoré, tanto que la piel se acuerda y dice sentir frío cada vez que surcan imágenes mi cabeza. Me enamoré de un corazón herido, de un noble sentimiento constante de amor y de respeto hacia todo, de la ilusión por cada pequeño gesto, me enamoré y caí sin saberlo en unas redes que me hacían levitar por encima de desconfianzas e hipocresías.
Me enamoré de una sonrisa con los labios cerrados, de algo tan grande como frágil, me hirieron unas lágrimas que sequé con besos, remendé un corazón que a borbotones sangraba, pero me quedé dentro.
Por eso, y aunque te levantaste para caminar en soledad, me cuesta tanto mirarte y no encontrar el mínimo reflejo de todo aquello en ellos. Y aunque me dejaste llorando y sin saber por dónde armar el puzle, me niego a pensar que las piezas se han acabado volatilizando, porque siguen cayendo mil lágrimas mías dentro por cada una de las tuyas fuera.
Te quiero.

