Trozo de corazón pasado
Esos ojos grandes y brillantes eran casi permanentes. Te sentías utilizada, convertida en un objeto intrascendente, que no importa, que no se mira, pero que no se tira. Estabas recluida en un espacio del que no te dejaban salir, y a la vez no te miraban. Elegiste ser tú misma y lo viví contigo. Te he visto llorar. Te he visto renacer. Ser feliz, otra vez. Y volver a caer de la mano de algunos recuerdos. Y en cada caída, te volvía a recoger.
Te he visto ser libre. Tomar decisiones importantes, alejarme de ti. Te he visto mirar en otras direcciones. Te he visto correr, huir hacia delante. Te he visto enamorarte, reír. Tropezar, empezar a sufrir de nuevo. He estado en una noche a las 3 de la mañana al otro lado de una pantalla. Y te leí reír, aunque pareciera imposible.
Te he visto, durante tres años maravillosos, más de cerca y más de lejos. Te he visto y jamás me he ido. Porque te vi, y supe que jamás podría, aunque quisiera, dejar de hacerlo nunca.
Te quiero.

