Imposible
Irreal, increíble, imposible. No, yo tampoco daba crédito. Esa sensación de que se te está haciendo muy grande el corazón, muy de repente. Por eso lloras, de emoción. No de tristeza. La tristeza se fue.
No, yo tampoco creí que fuera posible. Pero aquí estoy. Y estoy, principalmente porque supe nadar, equilibrarme, salir. Sé que es complicado, sé que es dífícil, sé que te faltan datos que acabarás teniendo. Créeme. Nunca he estado mejor. Nunca había crecido tanto. Y piensa que si te hablo es porque estoy aquí, y si lo estoy es porque amé. Y porque amo.

Estaba decidida a marcharme. A dejar de sangrar. La distancia es el olvido, dicen. Me lo creí y quise comprobarlo. Busqué mi egoísmo y lo encontré demasiado lejos como para renunciar a tantas cosas buenas. Intentaba no sentir pero se me abría una gran sonrisa cada vez que veía la suya. No me podía ir.
Crecí, humanamente de tal manera que hoy en día me siento orgullosa de haber sabido reciclar mi cariño, transformarlo, ponerlo a su disposición. Amar, si, pero de una manera exenta totalmente de egoísmo. Querer por querer, por el simple hecho de verla feliz. Aunque parezca irreal, increíble, imposible.

