Contigo
Utilizo esa frase sólo en ocasiones especiales. Su origen alguna vez te lo he recordado. Una escena en horizontal, repleta de sueño, cuando casi me envolvía Morfeo, te cogí la mano y te susurré que yo siempre estaría contigo. A pesar de que estaba a punto de entrar en ese coma temporal, sabía qué quería decir. Y sabía que era tan cierto como la lluvia que está cayendo.

Quise comprimir un sentimiento tan grande en cuatro palabras. Algo así como que fuera cual fuera la situación y aunque llegara el día en que no compartiéramos colchón, mi corazón siempre dormiría con el tuyo y al revés, que yo jamás sería capaz de abandonarte, de estar a tu lado, para todo lo que te hiciera falta. Para todo lo que tu pidieras.
Utilizo esa frase sólo en algunas ocasiones. No me gusta hacerlo a la ligera, porque significa algo muy especial. Esta noche tenía, como entonces, el corazón en la mano y la garganta susurrante. Y lo he vuelto a decir, sacándolo de dentro, con toda la ternura que me queda y que para ti es siempre infinita. Yo siempre estaré contigo. Incluso cuando el mundo deje de ser redondo y vayas cuesta abajo, rodaré. Incluso si no me ves, aunque no me oigas, leas. Yo siempre, siempre estaré contigo. Muchísimo ánimo. Te quiero.

