Cotidiano
Se hace cotidiano lo que antes era raro, cambio los inventos y hago como que sigo colgada, porque es cierto aunque ya no haya hilo.
Se hacen usuales las noches, los silencios, los ratos mojados de agua salada, los versos, los gritos, las miradas al cielo y el plan de actuación de mañana. No vale hablar, ya no vale sonreir, ya no sirven cuatro palabras revestidas de nube. Ya no porque se te han gastado los fuegos artificiales y se sigue sin ver la hoguera.
Cada nota me saca una lágrima más, lágrimas, para qué negarlo, a veces siento que tanta molestia tampoco me sirve de nada, a veces pienso que nunca has entendido nada, a veces me siento idiota, imbécil, inútil de no haber sido capaz de contártelo, a veces pienso que nunca quisiste comprenderlo.
Se hace cotidiana la música lenta y las canciones tristes. Se hace cotidiano el vacío y la sensación de que será incapaz volver a llenarlo. Las montañas rusas, caer para volver a levantarse, levantarse para volver a caer.
Te quiero. Te quiero. Te quiero.



