Incapaz
Sería incapaz, después de todo. Sería totalmente incapaz. Primero, eso. Segundo, no hay motivos para planteármelo. Todo lo contrario.
Nunca me imaginé comportándome de esta forma. Sé que vivo siempre al máximo, sé que me entrego, sé que me gusta. Pero no había experimentado nunca sentirme totalmente desbordada por una especie de torrente inmenso que no puedo abarcar. Jamás, y lo digo así de rotundo, jamás he sentido de esta forma. Pero ésto ya lo sabes.
Examino todo cuanto tengo. Examino todo cuanto soy. Levanto la mirada y sé a ciencia cierta que ya no hay nada de todo ésto que me pertenezca totalmente. Te lo entrego todo, cada día, cada segundo. A veces, tropiezo con mis propios pies por querer hacerlo demasiado deprisa. Patético. Ridículo.

Pero sé que no es suficiente. Que mereces mucho más que una niña de ojos verdes, su cuerpo, su alma, su cerebro y su corazón.
Sería incapaz, después de todo cuanto has hecho. Sería totalmente incapaz. Primero, eso. Segundo, no hay motivos para plantearme enfadarme. Todo lo contrario. Quizá deberías enfadarte tu.
Lo único que sé, que te quiero. Lo único que me importa, tú. El soporte de mi felicidad, la tuya. Te quiero. Te quiero muchísimo. Lo siento.

