Epístola sin acabar
Ayer te conté su historia
aunque no me escucharas. Tomé aire, te miré en la penumbra, cerré los ojos e
imaginé tus manos encima de la mesa, una cerveza, gente, ruidos, preguntas.
Ayer te conté su
historia, y a cada palabra nueva se me abría una grieta en el alma, recordando
momentos, gestos, sentimientos, miradas. No decías nada, me mirabas, asentías. Hace
mucho tiempo que no hablo de aquello con nadie. Hace mucho tiempo que lo vivo
en silencio, que lo siento por dentro, que no miro al cielo, que no bajo mi
cabeza… pensando en ello.
Ayer no estabas delante,
ayer no te vi los ojos mientras me desperdigaba, ayer me ayudaste incluso sin
estar… ayudarmea soltarlo todo, a llorar de nuevo por no más de 150 días que me
dolerán toda la vida… ayudarme a darme cuenta de que todo sigue, y de que de
vez en cuando te grabaré en la mirada, cerraré los ojos y me escucharás siempre
tan paciente, mirando a las grietas que poquito a poco se abren…
Gracias





Betsa Pachekota dijo
wow! no cabe duda que esta reflexión me hizo recordar, que a pesar de todo no "lo he podido olvidar". Me encanto!
Saludos!!
29 Diciembre 2007 | 06:21 PM