Lucha de poder

Reina la anarquía, nadie toma el control, reina un caos calmado, desorden que no altera la realidad ahí fuera.
Pensamientos extraviados, candidatos a llevarse la palma y gozar del monopolio de la actuación de mi cerebro, de la búsqueda de las canciones tristes, del control de mi mirada gacha, de mirarme y hacer fotos sombreadas.
Nadie da el mazazo, nadie desea actuar. Quizá exijo demasiado, quizá los argumentos se gastaron, quizá su cara, tu cabeza y la mía juntas en esa foto ya no me hacen temblar de dolor, quizá mi cariño dejó de gritar, no por ello de respirar... Asoma la mirada una sonrisa de recuerdo dulce de tus palabras en mi oido, asomas con tu mano en mi nuca y me vuelves a repetir que nunca te olvidaré... pero acto seguido desapareces otra vez entre las sombras y dejas el vacío inicial...
Grabo mis risas en un magnetofón usado, escucho su trinar agudo, escucho tu voz de fondo, te miro de frente y me reitero en lo que hoy mismo te dije. Y te doy las gracias por ofrecerte a llenar mis huecos con tus bromas, y por ayudar y hacerme sentir tan cálida como entre mantas... te lo agradezco, me inclino, y me voy puesto que temo puedas engañarte....
Miro tus ojos, negros, temblorosos, hoy no estás para nadie, hoy no quieres hablar, hoy no soy una reina, o quizá solo soy una más. Hoy dejé mi vitola de diosa en casa, hoy vuelvo, como siempre dije, a ser quien nunca dejé de ser excepto a tus ojos: nadie más que tu.
Lucha de poder por el control de mi cabeza, de mis dedos, de mis letras, de mi. Lucha en vano. Yo tampoco estoy para nadie...



