Tren circular
Como en toda buena película, la lluvia acompañaba a mi tren. Gente, de todos los colores, edades, razas. Se puede una montar una novela sólo imaginando
conexiones entre los viajeros e interpretando las miradas que se
cruzan, como distraídas.
Mi brazo, asido a la barra que procuraba mantener mi cuerpo recto, y
fuera un cielo gris, que por momentos luchaba por ser blanco y luego
azul. Aspiraciones truncadas por el líquido elemento.
Llegó mi parada, esa que no conocía, a la vieja usanza, una barra roída por el tiempo, un cartel de madera, un paso a nivel, dos señales desgastadas, lluvia intermitente en mi cabeza... y al fondo apareciste tú.
El recuerdo vivo del pasado, de las risas y los juegos, de los días
sentados lado a lado, de tus burrerías, de mis malas manías, de la infancia perdida, del colegio que nos vio crecer. Tú, tan grande, tan distinto, tan alto como nunca pensé que te vería. Tu voz, algo más grave pero saliendo por los mismos dientes que algún día rompiste. Tu voz, y tus ojos, y tú mismo tal y como te dejé una mañana, con las mismas palabras que utilizaría si al día siguiente fuer a avolver a tomarte el pelo.
Removí el cajón de mis recuerdos y los fabriqué nuevos en un escenario diferente, con gente diferente, con distintos detalles pero los mismos actores: tú, yo, nosotros.
Gracias por todo. TE QUIERO





tansolopalabras dijo
Me ha gustado muchísimo tu texto, es como si hubiera sido yo la que bajaba del tren y viviera esos momentos.
Te felicito :).
Un saludo.
18 Octubre 2007 | 01:54 PM