Quien controla los sueños
Grito en medio de la calle. Recién echado sobre nosotros el manto oscuro de la noche,y nadie a mi alrededor. Camino sola por la acera. Miro a un lado y a otro, y empiezo a gritar las canciones que suenan en mis oidos. Malgasto la poca energía que no se ha llevado el esfuerzo de mis gemelos. Hago gala de mi confianza en mi, desafío al mundo mientras ando con paso firme.
Doce de la noche, me tumbo en un colchón que huele a tabaco, mis piernas no aguantan más y me duermo pensando que mañana pasaré de todo y de todos, que no quiero escribir, que no quiero devanarme más los sesos, que no quiero seguir pendiendo de mil hilos. Me duermo pensando que mi vida la controlo yo.
Estoy hablando contigo, o mejor, con usted. A usted hay que tenerle respeto, usted no es cualquiera. Desconozco este lugar, usted ha cambiado de peinado, pero me mira con los mismos ojos, me cuida de la misma forma, me trata igual de bien. No veo mi regalo, no veo a esa graciosa criatura, no me importa porque a usted la he encontrado, aunque despues de tanto tiempo es extraño que ni yo ni usted actuemos de la forma que debería. Me siento en paz, me siento bien, me siento tranquila, como aquella tarde.
Hace frío, salgo a la calle que ayer escuchó mi voz y aguantó mis pasos. Pero hoy no son firmes. Hoy no me como el mundo, hoy estoy escribiendo, otra vez, volviendo a reconocer con ello que soy débil, que pendo de mil y un hilos, que vivo para pensar en por qué. Mi sueño me devolvió a mi realidad. Quizá controle mis pasos, mi vida. Pero no conrtolo mi sueño.



