23 Mayo 2012
Recuerdo la escena, la he revisionado muchas veces. Hay una música de fondo, está el pelo enmarañado, la noche, siempre la noche, y las manos posadas en un teclado , los ojos en una pantalla y el corazón en el infinito. Y rebuscando en un arrebato de masoquismo acaba leyendo un fragmento de esos de corazón puro, licuado y transformado en letras, y al final de todo, rompe a llorar sobre sus propias manos, tan desconsolada como silenciosamente, para no romper otras gargantas con preguntas, para ahogar el corazón en su propio llanto, para dejar de sentir esa sensación de hacerse grande a marchas forzadas.

Recuerdo la escena, la he revisionado muchas veces, pero los tiempos cambian y el guión ha evolucionado. La noche siempre es compañera, silenciosa, hay un piano de fondo, están mis manos, y el ratón y los ojos, y por supuesto está el corazón, el que conduce cuando no lo hace la cabeza, que va de copiloto. Y está el sentimiento puro y sano, y están las letras, pero ya no hay lágrimas. Las cambié por una mirada fuera de este haz de luz, por una media sonrisa mientras resuenan algunas de esas palabras que hoy parecen en fuera de juego.
Deshice los nudos, todos. A veces te leo en fuera de juego, sonrío. La escena la guardo, es algo que no comprendes. Es fácil: no sabes lo bien que sienta cambiar el guión, hacerse grande.
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7 Mayo 2012
Podría hablar de las sonrisas, de las miradas, de las carcajadas. Y de cómo el silencio se apoderó de tus palabras, y cómo salía a relucir polvo donde antes inmaculadamente palpitaba un corazón. Podría hablarte del momento en que supe que aunque acababas de empezar a andar, estabas recorriendo tu fin.
Aún no lo he mascado suficiente, aún no he reflexionado en condiciones, porque aunque veía la cinta de meta tan cerca de tu cintura, el chasquido de ésta me ha sorprendido entre legañas, y así siempre cuesta más abrir los ojos, respirar tranquilamente y extraer conclusiones a tal carrera suicida a ninguna parte.

Te han herido de frente, tantas veces que te diste la vuelta para dar la espalda y dejar de sufrir, y eso acabó con lo mejor de ti. Comprendo, es decir sé por qué lo hiciste, pero no lo entiendo, porque no lo comparto. Siempre que hablo así digo antes que soy joven, que quizá aún me quedan caídas, pero mientras me dure el aliento querré seguir adelante, no traicionarme, ser honesta primero que nadie, conmigo misma. Lo aprendí de ti, pero tu no te creíste tu propia lección. Dejaste lo mejor de ti, la ilusión, las ganas, la generosidad, no encontraste el "jodido punto medio" del que siempre hablas para dar de ti todo lo posible sin hacerte daño, y has acabado esquiva, hiriente, incrédula, fría.
Como siempre, decides mal, y decides tarde. Demuestras una vez más que no sabes usar la confianza, que te da miedo ser libre, que el mínimo salto, o paso adelante te aterra tanto que para cuando buscas el impulso para seguir ya estás cayendo.
Te vas, un pasito más hacia delante, cortando la cinta de meta, destino impredecible, dirección espontánea que dictará el próximo miedo que se te cruce en el camino.
Nunca es tarde para ser uno mismo. Suerte en el camino.
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17 Abril 2012
La sonrisa siempre está lista, caiga el mayor de los pesares. Lo contrario es muerte en vida. Dejar de ilusionarse es dejar de respirar aire nuevo. Es ahogarse en los propios recuerdos. Haré de ello una máxima todo el tiempo que aguante el verde de mis ojos, pero a veces aparecen llanuras, planicies.

Hoy no tengo ganas de regalarte la boca, de engalanarte los ojos y acariciarte el pelo, hoy no tengo ganas de decirte lo guapa que eres, lo que me llena tu sonrisa, hoy no voy a escribir que esta mañana me quedé uniendo tu mirada en esa foto con la mía fuera de la pantalla. Hoy no desenredaré el alma, no te la pondré a los pies, hoy no me respira la piel, y si con algo nací fue con la sinceridad de quien antes que hacerte daño prefiere callar. No te voy a mentir, por eso hoy no enclaustaré unas buenas noches mezcladas con un beso. Por eso no te diré que ya nunca jamás volveré a hacerlo. He de acabar mi paseo, acompáñame si quieres, hasta que se consuma el silencio..
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3 Abril 2012
A veces me gustaría saber hacer poesía.
Cuadrar los gestos, las letras, las miradas,
y que juntos unieran el alma mía,
y la hicieran volar, y quedarme observando anonadada.
Mirar como vuela a posarse en tus manos
Ver como se acuesta a dormir en tus dedos,
Sentirme vacía, el interior tan vano,
probar a llorar, y ver cómo no puedo.

A veces me gustaría hablar la lengua del viento
y saber cómo explicar sentir como siento,
rozarte, olerte, rodearte entera,
y hacerlo despacio, sin que me vieras.
Me gustaría mucho, te lo aseguro,
que llegara mi mensaje, limpio, puro
que no te pesara, que lo guardaras,
que sonrieras, que no pararas...
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26 Marzo 2012
No sé si debo decir "lo siento". No sé si es lo que querrás oir después de lo que voy a decirte. No sé si hay parte de culpa mía. Creo que no, pero si así fuera, lo siento. A diferencia de a ti, a mi nunca me ha costado decirlo.
Fuera de esta discusión queda el cariño. El cariño no es un argumento, el amor innato firmado en un vínculo que es para siempre no puede ser tomado como arma arrojadiza. Tú me quieres, y yo también a tí. Y me has visto estar a tu lado en los momentos difíciles, y siempre me tendrás si lo necesitas. Sé que en el fondo, solo deseas mi felicidad. Desafortunadamente, no la entiendes como yo.
Siento no ser una princesa, siento no tener el pelo largo, siento no tener especial predilección por los tacones, perdona por amar corazones gemelos, y por tener como gran afición un deporte mayoritariamente masculino. Siento no ser lo que tú querías que fuera, no cumplir tus expectativas. Desde hace un tiempo sé que jamás podré hacerlo porque pesa más mi corazón que tus reprimendas, porque si de algo estoy orgullosa es de ser como soy. De amar a corazón abierto, de disfrutar con las pequeñas cosas, las compañías, las miradas. Si quieres llámalo conformismo, yo lo llamo facilidad para ser feliz, lo llamo alegría práctica.
Hace mucho sé que nunca podrás entenderme. Hace mucho tiempo sé que no me conoces, ni lo harás nunca. Ahora puedes pensar que no hablo contigo, ahora puedes decir que no te cuento nada. Es cierto, es porque cada día son menos los temas de los que puedo hablar sin que me hagas sentir que lo que a mí me hace feliz no te lo hace a tí , es porque huyo del dolor, aunque parezca mentira. Huyo de ver cómo no tengo nada que ver contigo. Y de cómo no eres capaz de entenderlo.
Lo siento, si es lo que deseas escuchar. Por no ser una brillante estudiante que saca su carrera con matrícula de honor, perdón por no ser una gran violista y por cambiar el arco por las botas. Perdona por ser distinta. Por decir tacos y vestir con ropa ancha. Por tener algunos kilos de más, lo siento.
Fuera hemos dejado un sentimiento, recuerdas? Eso jamás cambiará, mamá. A pesar de tantas lágrimas. A pesar de que en cuanto pueda, eche a volar.
Te quiero
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20 Marzo 2012
Creamos algo llamado "Verdades Universales". Creo que primero lo dijiste tú, a mi me hizo tanta gracia que lo adopté como mío. Creamos, creé muchas verdades universales, y las traduje a palabras.
No es que no fueran ciertas, no es que las niegue. El prisma del tiempo difumina las líneas rectas y las cambia de dirección, y aunque sea mínimamente, el giro se aprecia.

Me reconozco en esos sentimientos vestidos de letra, me reconozco en las lágrimas y en las sonrisas, sé que sentí y que siento tantas buenas cosas que logré encerrar en párrafos, pero muchas de ellas no iban a ser para siempre. Jamás borraré el cariño, por supuesto. Mi corazón llevará un nombre grabado porque si algo sé hacer en mi vida es despreciar el lado malo de la balanza y adorar el bueno. Si me necesitas me tendrás, seguro, pero ya he dejado de buscar tu sombra en el suelo, ya no ato mis manos para que no exploren tus caderas, ya no muero de una sonrisa tuya, ya no lloro, ya no me quemo.
Hay ángeles sin alas que creen que volvería a colgarme de su hilo si la oportunidad se diera. No siempre tienen razón, aunque es respetable. Ya hay demasiadas caídas, muchas decepciones, y un triste sentimiento de que mis líneas rectas se han movido, sí, pero las suyas han dado la vuelta.
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12 Marzo 2012
Mi madre siempre dice que escojo el camino más difícil. Cuando nací, como sufridora que es, pensó en que yo algún día tendré que pasar por el mismo dolor que sintió ella al traerme al mundo. Le pasa muchas veces, que no se da cuenta de la parte buena: me dolerá, si es que llega, pero seré tan feliz como lo fue (y sé que lo sigue siendo) ella.
Siempre elijo la opción más dura, me ha pasado muchas veces, aunque no porque quiera. No es que lo haga aposta, es que mi corazón es tozudo, y yo me guío siempre por él, aunque al principio duela. 
Por supuesto en el amor no fue para menos. En el amor me dejé ir y fue otra vez él quien tiraba de mí. Mi corazón se enamora de sentimientos difíciles, de laberintos. Le fascinan esas maneras de decir ahora qué sí y luego que no, disfruta con ese modo tan pleno de vivir, con la belleza encerrada en unos ojos, con la ternura que emana de unos labios. Es esclavo de la sensibilidad, de las miradas cómplices y las sonrisas sinceras, y de la forma en que se encierra el dolor en las lágrimas,y de cómo pese a la fragilidad siempre camina hacia adelante.
Mi corazón, ese que se peina con la raya del revés, se enamora de corazones gemelos. Es el camino más difícil, como siempre, pero yo sí sé sacar la parte buena: es maravilloso. Somos maravillosas.
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11 Marzo 2012

Quema, arde, pero no hace daño.
Hace calor, y a la vez, un escalofrío recorre mi espalda.
La frente se estira, los ojos se rasgan. Te miro.
Chillo en mitad de la noche y sonrío.
Grito que solo te echo de menos cuando respiro.
Grito que me estás quemando por dentro
Grito que ardo, que siento escalofríos.
Grito y sonrío. Y luego, te miro.
Me quedan muchas noches, lo sé.
Me quedan muchas miradas.
Calor. Fuego.
Me quedas mucha tú.
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