15 Enero 2012
Apareció súbitamente entre papeles. Son épocas de ajetreo, y en esas me detuve a leer un pedazo de papel perdido entre montañas.
"De cuando en cuando sobreviene algún bajón. Se suceden las imágenes, las palabras, los gestos, tu voz. Tu olor se esconde, se camufla entre los pliegues de alguna piel desconocida, y traidor, vuela hasta mi nariz a echarme sobre los hombros la losa de que no estás a mi lado.
En cada caída, la misma cuerda a la que sujetarme, los mismos motivos para seguir adelante. Es por tu bien, has de estar tranquila, ya no significo nada y mi deber consiste en seguirte a cierta distancia para acompañar sin agobiar. Tengo que sonreír, tengo que mirar hacia delante. Motivo poderoso, omnipotente y más que suficiente para aguantar la mayoría del día. Pero sigo tocándote a distancia, sigo besándote los labios, sigo sintiéndome tuya y sigues estando demasiado dentro, como para que no peses..

Guardo cada uno de mis sentimientos, no te interesan, no te hacen bien. Debes estar sola. Lo que no sé es si servirá de algo. Te amo con todas mis fuerzas"
Sonreí. Entre líneas se asoma el amor puro que logré desenmascarar, no sin lágrimas de por medio, más tarde. Sé que hice bien en callarme, sé que hice bien en dejarte ir de aquella manera. Sé que mis cicatrices me sirvieron a mi, y que también, en cierta manera, a ti también te hicieron bien.
Te quiero, mi chica.
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20 Noviembre 2011
Lloré de camino a casa, por la calle. Aguanté a salir del metro, enfilé la acera y me puse a llorar mientras andaba, en silencio, desconsoladamente.
Hay quien podría decir que me pilló un momento sensible, que mi equipo acababa de perder injustamente, que había soltado parte de mi rabia en el estadio y que lo queda después de tan enorme subidón de adrenalina es tan débil que cualquier palabra puede hacer un daño inusual. Debo decir que es falso.
Alguien me dijo que no sé perder. Parece una tontería.

En mi cabeza, y con una canción preciosa y muy alegre de fondo, se sucedían en un bello contraste las imágenes tristes de todo aquello que he perdido. De cada una de las cosas que se me escaparon, que se fueron lejos, que perdí. Cosas importantes en mi vida, personas a quien he amado hasta la extenuación, personas que me hicieron recobrar la confianza y marcharon, personas que en ese mismo instante yacían en una cama, lejos de mi. He perdido tantas cosas que entre las imágenes no me quedaban más lágrimas, y acabé con los ojos rojos, las mejillas coloradas, la cara hinchada.
He perdido muchas veces, y en cada una de ellas he sabido aceptar que no siempre tiene más el que más da, que el amor es algo ilógico y las matemáticas nunca han servido para describirlo. Que respetar la libertad de las personas es el mayor gesto de amor puro que puede haber existido. No me gusta perder, como a todos, pero sé hacerlo. Y gracias a ello, ese alguien que habló tiene la posibilidad de dirigirse a mi.
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8 Noviembre 2011
Me enamoré de una carcajada, de unos ojos sinceros. Me enamoré, tanto que la piel se acuerda y dice sentir frío cada vez que surcan imágenes mi cabeza. Me enamoré de un corazón herido, de un noble sentimiento constante de amor y de respeto hacia todo, de la ilusión por cada pequeño gesto, me enamoré y caí sin saberlo en unas redes que me hacían levitar por encima de desconfianzas e hipocresías.
Me enamoré de una sonrisa con los labios cerrados, de algo tan grande como frágil, me hirieron unas lágrimas que sequé con besos, remendé un corazón que a borbotones sangraba, pero me quedé dentro.
Por eso, y aunque te levantaste para caminar en soledad, me cuesta tanto mirarte y no encontrar el mínimo reflejo de todo aquello en ellos. Y aunque me dejaste llorando y sin saber por dónde armar el puzle, me niego a pensar que las piezas se han acabado volatilizando, porque siguen cayendo mil lágrimas mías dentro por cada una de las tuyas fuera.
Te quiero.
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12 Octubre 2011
El folio en blanco nunca me ha dado miedo, pero escribir significa pensarte, y hace mucho que no me paraba a hacerlo. Porque huyo, porque ya no hay nada más que quiera saber, indagar, porque a partir del absurdo cualquier conclusión llega a otro absurdo aún mayor. Porque se me secaron los dedos, porque la sangre dejó de hacerse notar en las venas.
Te voy a querer toda la vida, y toda la vida sabré que serías feliz a mi lado porque difícilmente nadie podrá darte un equilibrio mayor del que siempre logro, porque nadie será capaz de darse tan sincera, tan total, tan limpiamente solo por una causa: que la felicidad te invada, que seas libre.
Te golpearon y te vas, lentamente alejando con miedo de cualquier cosa que te haga pensar, y las palabras verdaderas te hieren, y tu continuo afán de no enfrentarte a ti misma hace que la sonrisa cada vez salga menos. No sé si me quedan lágrimas, pero si las tuviera quizá las derramaría, es triste ver cómo una parte tan grande de mi se va diluyendo.
El folio en blanco nunca me ha dado miedo, pero escribir significa pensarte, y hace mucho que no me paraba a hacerlo. Y pensarte es darme cuenta de que te amo, y que te amaré toda la vida.
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5 Septiembre 2011
Esos ojos grandes y brillantes eran casi permanentes. Te sentías utilizada, convertida en un objeto intrascendente, que no importa, que no se mira, pero que no se tira. Estabas recluida en un espacio del que no te dejaban salir, y a la vez no te miraban. Elegiste ser tú misma y lo viví contigo. Te he visto llorar. Te he visto renacer. Ser feliz, otra vez. Y volver a caer de la mano de algunos recuerdos. Y en cada caída, te volvía a recoger.
Te he visto ser libre. Tomar decisiones importantes, alejarme de ti. Te he visto mirar en otras direcciones. Te he visto correr, huir hacia delante. Te he visto enamorarte, reír. Tropezar, empezar a sufrir de nuevo. He estado en una noche a las 3 de la mañana al otro lado de una pantalla. Y te leí reír, aunque pareciera imposible.
Te he visto, durante tres años maravillosos, más de cerca y más de lejos. Te he visto y jamás me he ido. Porque te vi, y supe que jamás podría, aunque quisiera, dejar de hacerlo nunca.
Te quiero.
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24 Agosto 2011

No te miro, pero se me escapa el horizonte, y lo cierto es que estás preciosa.
No me importa, no me duele, no me rasga. Aunque miro fotos, y leo, y lo cierto es que te añoro.
No me mereces, y yo merezco algo mejor. Aunque lo cierto es que te quiero.
Me voy. Y no hay nada más cierto.
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15 Agosto 2011
No lloraré, lo sé. No lloraré, aunque es triste. Mirarte a la cara, y que bajes la mirada, o que la mantengas lo mínimo necesario para volverla a apartar de un bandazo sin que quede maleducado.

Pensé que aquello era tan fuerte que aún cambiando de nombre, y aún alejadas las pieles, y las palabras, los corazones no olvidarían lo importante y seguirían sonriéndose a la cara. El mío, te lo aseguro, jamás te guardará rencor, pero está triste. De que el tuyo se haya dado la vuelta y haga como que no hay nadie.
Conversaciones en el recuerdo, porque memoria me sobra, ya lo sabes. Palabras y más palabras, gestos, reflexiones acerca del cariño acumulado, y de la importancia de las personas y el respeto. No soy ningún tipo de dios, ni me considero mejor que nadie, sólo sé que en tu vida siempre he intentado hacer las cosas bien, y darte absolutamente todo de mi, que no me he dejado nada. También que siempre dije que el día que no me quisieras al lado, incluso ahí te querría y te haría caso. Quizá haya llegado el momento. Lo imaginé pocas veces, pero en todas sabía que me sentiría orgullosa de mi misma, de haber sido fiel a mi corazón, el que sigue mirando al tuyo por mucho que éste le de la espalda.
Gracias por todo. Gracias, y hasta pronto.
servido por clarab
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11 Agosto 2011
Ocurre que calan las rutinas, y las risas y las miradas, ocurre que el poso de las palabras y de las lágrimas derramadas hace cerco en el corazón, ocurre que ya me duele tu mal, y me duele mucho.
Admiro la belleza de esos ojos y el pensamiento que te surca ahora la mente, ese que dice que no entiendes tal admiración, y también las sonrisas, y el aliento constante que supone tenerlas a unos pasos, a un cable, a una cámara de distancia. 
Caen los párpados, y el sueño sirve de excusa temporal, solo hasta que me doy cuenta de que también cayeron los labios, y el gesto, y que cuando me miro, dentro de mi, se ha caído el ánimo a la misma velocidad que el tuyo.
Me duele dentro, si bajas la mirada, si suspiras. Me duele, ver que tan increíble corazón se ve pequeño, me dolió y me hizo llorar pensar por un momento que podía dejar de disfrutarte, aunque haga tan poco tiempo que lo hago.
Es mejor que pienses que nadie es mejor que nadie, y que sigas tu camino tan limpiamente como lo has hecho hasta ahora. Tan solo te pido que tengas siempre presente que hay alguien para quien te has hecho, casi casi imprescindible. Y que no lo olvides nunca.
Cuídate.
servido por clarab
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